Juan es un niño de 10 años que acude a consulta acompañado por sus padres. El motivo de consulta es la apatía y falta de interés por las actividades que muestra el niño desde hace un año.
Según refiere la madre, los problemas de Juan surgen en el ámbito escolar, a raíz de un cambio de profesor. Su profesor anterior "sabía llevar al niño a pesar de que, como todos los niños, no era partidario de acatar algunas normas", pero este nuevo tutor era exigente y "machacón"; "le cogió manía desde el principio y estaba obsesionado con la disciplina". Comenzaron a recibir quejas por parte de la escuela referentes al mal comportamiento y a la desobediencia de Juan en clase.
La madre indica que este comportamiento desobediente también se da en el ámbito familiar, y explica que Juan tiene "mucha personalidad y carácter, no es un niño fácil", sin embargo el padre muestra desacuerdo y lo atribuye a la falta de disciplina y autoridad de su esposa. Él mantiene un estilo educativo autoritario, sin embargo pasa poco tiempo en casa, por lo que no puede aplicar las normas de una manera consistente. En ocasiones, llega cansado y no le apetece discutir.
Un ejemplo de desobediencia en el ámbito familiar suele ser a la hora de pedirle que apague el ordenador y haga los deberes. La madre le da la orden y él se hace el sordo y continua jugando hasta que ella vuelve y repite la orden, esta vez en tono enfadado, pero Juan sigue sin inmutarse. Tras amenazarle varias veces con quitarle el ordenador, la madre de Juan entra en cólera, y acaba desenchufando el ordenador, y le grita de manera agresiva para que haga los deberes. Él protesta, llora y comienza a gritar e insultar a su madre, quien acaba sentándose con él y ayudándole a hacer los deberes porque "es la única manera de que paren los gritos".
Este es un ejemplo propuesto en el curso que ofrecemos titulado "Trastornos de Conducta. Evaluación e Intervención", que se nos presenta en muchas ocasiones en nuestra consulta.
¿Cuáles son los trastornos considerados como trastornos de conducta? ¿En qué se caracterizan?Y lo más importante, el que se desarrolle el trastorno, ¿depende sólo del niño?
Nuestra experiencia nos dice que los padres acuden al psicólogo como última opción, tras haber intentado todos los posibles castigos, han tenido todo tipo de charlas, discusiones entre la pareja, etc., por el comportamiento del niño.
Por tanto, ¿por dónde debem¡os empezar la intervención?¿Por los niños, por los padres?¿Cuál sería el plan de intervención?¿Cómo lo evaluamos?
¿Qué opináis vosotros?
jueves, 23 de diciembre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
¿patologizamos?
Muchas veces me he preguntado cuál es la función de un psicólogo cuando tenemos a un paciente delante. Lo que nos enseñan en la carrera, es hacer una evaluación al paciente para ver si cumple unos criterios de algún trastorno y luego establecer un tratamiento estándar. Pero realmente, ¿todo el que acude a consulta tiene algún trastorno? O nosotros, los psicólogos, por defecto, buscamos cuál es el síntoma que hace que pueda tener o que ha influído en que desarrolle un trastorno.
Tendemos a pensar cosas como: un niño que siempre está peleándose con otros niños, que no puede sentarse en la silla más de 10 minutos seguidos haciendo todo lo que quiere, que contesta mal, etc., creemos que tiene hiperactividad con déficit de atención. O una persona adulta que tiene una mirada extraña, que cree que todo lo que le ha pasado es por culpa de otro, y muy victimista, ya creemos que puede tener un trastorno o rasgos de personalidad límite y/o paranoide, que habrá que tener en cuenta siempre para el tratamiento.
Incluso ya los propios pacientes se suelen diagnosticar por ellos mismos, "tengo depresión", "tengo baja autoestima", "tengo ansiedad". Algo reforzado sistemáticamente por los médicos de cabecera, ya que en cuanto entra alguien en su consulta, y dice que lleva unos días sin ganas de hacer nada, con problemas familiares y no pueden dormir, les manda antidepresivos y ansiolíticos.
Pero, ¿no deberíamos pensar, que acuden al psicólogo debido a un mal momento en sus vidas y no saben cómo solucionarlo? Quizá, el niño hiperactivo simplemente es que está mal educado, o el adulto simplemente se está viendo en un pozo en el que no sabe quien ha sido el culpable de que se encuentre allí y no sabe como salir. ¿No se consideraría algo normal el encontrarse en ese estado emocional? ¿O es algo ya patológico que necesita ayuda profesional?
En mi opinión, debemos de ser menos patologizadores con nuestros pacientes, y primero entender la situación en la que están y, a partir de ahí ,dotarles de estrategias que les sirvan para afrontar el problema presente y futuros que vayan a tener.
Tendemos a pensar cosas como: un niño que siempre está peleándose con otros niños, que no puede sentarse en la silla más de 10 minutos seguidos haciendo todo lo que quiere, que contesta mal, etc., creemos que tiene hiperactividad con déficit de atención. O una persona adulta que tiene una mirada extraña, que cree que todo lo que le ha pasado es por culpa de otro, y muy victimista, ya creemos que puede tener un trastorno o rasgos de personalidad límite y/o paranoide, que habrá que tener en cuenta siempre para el tratamiento.
Incluso ya los propios pacientes se suelen diagnosticar por ellos mismos, "tengo depresión", "tengo baja autoestima", "tengo ansiedad". Algo reforzado sistemáticamente por los médicos de cabecera, ya que en cuanto entra alguien en su consulta, y dice que lleva unos días sin ganas de hacer nada, con problemas familiares y no pueden dormir, les manda antidepresivos y ansiolíticos.
Pero, ¿no deberíamos pensar, que acuden al psicólogo debido a un mal momento en sus vidas y no saben cómo solucionarlo? Quizá, el niño hiperactivo simplemente es que está mal educado, o el adulto simplemente se está viendo en un pozo en el que no sabe quien ha sido el culpable de que se encuentre allí y no sabe como salir. ¿No se consideraría algo normal el encontrarse en ese estado emocional? ¿O es algo ya patológico que necesita ayuda profesional?
En mi opinión, debemos de ser menos patologizadores con nuestros pacientes, y primero entender la situación en la que están y, a partir de ahí ,dotarles de estrategias que les sirvan para afrontar el problema presente y futuros que vayan a tener.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Psicofármacos para el tratamiento del TDAH
En nuestro equipo no somos partidarios de la medicación para el tratamiento del TDAH, pensamos que es preferible empezar con apoyo de profesionales expertos en el tratamiento de las funciones ejecutivas, y que trabajen de manera específica los procesos atencionales. Según nuestra experienca en un plazo máximo de 3 meses, se ven resultados no solo a nivel de gabinete si no también de padres y lo que es más importante, desde el aula. Aunque es cierto que hay casos en los que la medicación no queda más remedio y es un apoyo importante a nuestra labor, pero estimamos que de cada 10 niños medicados que pasan por nuestra consulta, realmente sería imprescindible en 2 ó 3.
A pesar de todo es imprescindible como profesonales que conozcamos bien los fármacos disponibles, los efectos, la duración del mismo sobre la atención, dosis recomendadas o efectos secundarios. Para ello se puede solictar de un artículo muy interesante que os puede ayudar en esto, el que esté interesado puede solicitarlo en info@vacaorgaz.com
Para ello es condición necesaria ser seguidor del blog.
Espero que os guste y os deseo un feliz día.
A pesar de todo es imprescindible como profesonales que conozcamos bien los fármacos disponibles, los efectos, la duración del mismo sobre la atención, dosis recomendadas o efectos secundarios. Para ello se puede solictar de un artículo muy interesante que os puede ayudar en esto, el que esté interesado puede solicitarlo en info@vacaorgaz.com
Para ello es condición necesaria ser seguidor del blog.
Espero que os guste y os deseo un feliz día.
martes, 7 de septiembre de 2010
LA NUEVA SOLUCIÓN FARMACOLÓGICA PARA EL TDAH
La última solución que llega a España para el tratamiento del TDAH es la Strattera. Las diferentes versiones del metilfenidato: Concerta, Rubifen o Medikinet, no siempren funcionan y en ocasiones los efectos secundarios superan a los beneficios del mismo.
Como efectos secundarios se pueden destacar:
-Estado distímico mantenido en el tiempo. Últimamente se esta poniendo de moda suplir este efecto con la administración del Prozac. (Es curioso la cantidad de niños que tomando Concerta llegan al gabinete con sintomatología depresiva que se soluciona con la retirada del mismo).
-Potenciación de los estados de ansiedad, incluyendo TOC.
-Potenciación de los tics.
-Potenciación de las conductas negativistas, ante las cuales se prescriben antipsicóticos como el Risperdal.
La Strattera (nomre comercial), es una medicación cuyo componente principal es la atomoxetina, se trata de un inhibidor de la noradrenalina, se diferencia del metalfenidato en que tiene efectos antidepresivos y en que no parece tener tantos efectos secundarios. Sus efectos son más a largo plazo y se empiezan a ver los efectos en el niño pasadas tres semanas desde el empiece de la adminstración del mismo.
Los padres informan como efectos secundarios: mareos, dolores de cabeza, nauseas y malestar en el estómago en los primeros meses, los cuales van desapareciendo de forma paulatina.
Como aspecto negativo no puede ser prescrito en niños con problemas de corazón, pues actúa sobre este sistema, aumentando la presión sanguinea y la frecuencia cardiaca.
Al ser un medicamento nuevo es dificil que lo prescriban por la novedad del mismo y el coste.
Se prescribe en niños que no responden al metilfenidato, oposicionistas desafiantes y con problemas de ansiedad.
Estudos de la APA inisten en no solo quedarse en la medicación sino recibir tratamiento psicológico.
Como efectos secundarios se pueden destacar:
-Estado distímico mantenido en el tiempo. Últimamente se esta poniendo de moda suplir este efecto con la administración del Prozac. (Es curioso la cantidad de niños que tomando Concerta llegan al gabinete con sintomatología depresiva que se soluciona con la retirada del mismo).
-Potenciación de los estados de ansiedad, incluyendo TOC.
-Potenciación de los tics.
-Potenciación de las conductas negativistas, ante las cuales se prescriben antipsicóticos como el Risperdal.
La Strattera (nomre comercial), es una medicación cuyo componente principal es la atomoxetina, se trata de un inhibidor de la noradrenalina, se diferencia del metalfenidato en que tiene efectos antidepresivos y en que no parece tener tantos efectos secundarios. Sus efectos son más a largo plazo y se empiezan a ver los efectos en el niño pasadas tres semanas desde el empiece de la adminstración del mismo.
Los padres informan como efectos secundarios: mareos, dolores de cabeza, nauseas y malestar en el estómago en los primeros meses, los cuales van desapareciendo de forma paulatina.
Como aspecto negativo no puede ser prescrito en niños con problemas de corazón, pues actúa sobre este sistema, aumentando la presión sanguinea y la frecuencia cardiaca.
Al ser un medicamento nuevo es dificil que lo prescriban por la novedad del mismo y el coste.
Se prescribe en niños que no responden al metilfenidato, oposicionistas desafiantes y con problemas de ansiedad.
Estudos de la APA inisten en no solo quedarse en la medicación sino recibir tratamiento psicológico.
lunes, 6 de septiembre de 2010
BIENVENIDOS
Desde el Centro Vaca-Orgaz, queremos inaugurar este blog que pretende ser un lugar de encuentro para el mundo profesional de la psicología.
Desde aquí iremos comunicando los nuevos avances, instrumentos de evaluación, corrección de pruebas, farmacología, tratamiento, estudio de casos.... Con el fin de irnos actualizando.
También pretendemos compartir un sitio virtual donde compartir nuestra bonita profesión.
Participaremos en la elaboración del mismo nuestro equipo:
Ana Pérez Montoya - Psicóloga
Alicia Fernández Cruz - Psicóloga
Isabel Rodríguez Martín-Nieto - Logopeda
Belén Pozo Muñoz - Psicóloga
Elisa Vaca López - Psicóloga
Para ello os agradecemos que os déis de alta como seguidores del blog.
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